Redacción Justicia
En un contundente pronunciamiento, Kevin Murakami, director de la Sección de Asuntos Antinarcóticos y Aplicación de la Ley (INL) de la embajada de los Estados Unidos en Colombia, encendió las alarmas sobre una mutación estratégica del narcotráfico en el Caribe colombiano. El puerto de Cartagena —hasta hace poco considerado un punto secundario frente a Buenaventura— se ha convertido en un epicentro para rutas de exportación invisibles que apelan a métodos químicos avanzados y logística encubierta.
Según Murakami, las organizaciones criminales han perfeccionado técnicas de ocultamiento que involucran sustancias industriales como caucho, carbón y pinturas, con el fin de camuflar la cocaína y evadir los controles aduaneros. Estos compuestos permiten disolver o encapsular el alcaloide, dificultando su detección en los escaneos estándar. “Están mezclando droga con elementos que antes no imaginábamos, lo que obliga a repensar los protocolos de inspección”, sostuvo el funcionario.
La amenaza no se limita al narcotráfico tradicional. Las autoridades han identificado nexos entre carteles sudamericanos y mafias en Europa del Este y África Occidental, configurando un entramado de crimen organizado transnacional altamente adaptativo. Las estructuras detrás de estas operaciones operan con células descentralizadas y recursos tecnológicos de última generación, incluyendo la manipulación de contenedores y documentos electrónicos en puertos digitales.
La embajada de EE. UU., en colaboración con la Armada Nacional y la Fiscalía General de la Nación, viene implementando medidas para aumentar la trazabilidad de mercancías y robustecer la inteligencia marítima. Dentro de esta estrategia, se destaca el papel de la Operación Orión, una coalición multinacional que ya ha logrado interceptar más de 400 toneladas de cocaína en los últimos cinco años.
Para los analistas en crimen organizado, el caso Cartagena representa un punto de inflexión: “Los narcos han entendido que la clave no está solo en las rutas, sino en la química, la corrupción portuaria y la ingeniería logística”, afirman desde Insight Crime y otras plataformas de monitoreo regional.



