#InvestigacionExclusiva. Tentáculos invisibles: el entramado global de los carteles en Estados Unidos y Europa (Parte I)

De Michoacán a Madrid: cómo el crimen organizado latinoamericano extendió sus raíces en dos continentes

Por Unidad Investigativa – Investigación Internacional

La caída de varios líderes del United Cartels en una operación encubierta en Texas este mes de agosto ha puesto nuevamente en evidencia lo que expertos en seguridad han venido advirtiendo desde hace más de una década: las organizaciones criminales latinoamericanas no son simples redes de narcotráfico, sino conglomerados transnacionales con estructuras corporativas, tentáculos financieros y presencia física en múltiples continentes.

En el caso del United Cartels, su epicentro se encuentra en Michoacán, México, pero su zona de influencia abarca al menos 18 estados de EE. UU., según documentos judiciales y reportes de la DEA. Las investigaciones revelan que sus operaciones combinan el tráfico de metanfetaminas y fentanilo con esquemas de contrabando de armas, explotación laboral y lavado de activos mediante empresas fachada en sectores como la construcción, la logística y la importación de alimentos.

Del puerto al barrio: el engranaje logístico

Uno de los hallazgos clave de la operación “Iron Border” en Texas fue la identificación de una red de transportistas que, bajo apariencia legal, movilizaba toneladas de droga desde puertos en el Golfo de México hasta bodegas en ciudades como Houston, Chicago y Nueva York.

“Lo que vemos es un modelo calcado al de una multinacional: gerentes de operaciones, departamentos de finanzas, y hasta manuales para el manejo de mercancía ilícita”, declaró un agente federal que participó en la redada.

Europa: la segunda frontera

El mismo patrón se repite al otro lado del Atlántico. Autoridades españolas e italianas han detectado vínculos entre emisarios del United Cartels y redes mafiosas locales, que facilitan la entrada de cocaína y metanfetaminas por los puertos de Algeciras, Valencia y Génova. La ruta más frecuente implica contenedores camuflados con carga legal procedente de América Central y del Sur, con escalas estratégicas en África Occidental para despistar la vigilancia aduanera.

Un informe confidencial de Europol, al que este medio tuvo acceso, detalla que los cárteles han establecido “oficinas” permanentes en Madrid, Barcelona y Milán, dirigidas por intermediarios que negocian con distribuidores locales, lavan dinero a través de inmobiliarias y mantienen una red de sobornos en puertos y aduanas.

Una economía paralela

El Departamento del Tesoro de EE. UU. calcula que el United Cartels mueve anualmente más de 2.000 millones de dólares solo en territorio estadounidense, cifra que no incluye las operaciones en Europa. Buena parte de estas ganancias se canaliza de regreso a México y Colombia mediante complejos esquemas de comercio ilícito, como exportaciones ficticias y facturación falsa.

El caso United Cartels es solo un eslabón de un entramado mayor, en el que figuran otros nombres conocidos: Cártel de Sinaloa, CJNG (Cártel Jalisco Nueva Generación), Clan del Golfo y redes balcánicas, todas ellas con presencia simultánea en América y Europa.

Esta serie de cuatro entregas explorará cómo estas organizaciones han mutado de bandas violentas a corporaciones criminales globales, con impacto en la política, la economía y la seguridad internacional.

En la segunda entrega, analizaremos el papel de los puertos y aeropuertos como puntos neurálgicos del contrabando, y cómo la corrupción y la tecnología facilitan el flujo de mercancías ilegales.

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