Redacción Mundo y Narcotráfico
Lisboa, 20 de mayo de 2025. Una sofisticada red transnacional de narcotráfico que operaba bajo la fachada de empresas farmacéuticas fue desmantelada esta semana en una operación coordinada por la Policía Judicial portuguesa, con el apoyo de autoridades de España, Bulgaria y Chipre. El grupo criminal es acusado de haber introducido grandes volúmenes de cannabis en mercados ilícitos europeos y africanos, amparándose en licencias legales para la distribución de cannabis medicinal.
La operación, desarrollada tras más de dos años de investigación, incluyó la ejecución de 64 órdenes de registro y detención en Portugal —incluyendo la isla de Madeira—, además de otras ocho actuaciones simultáneas fuera del país: seis en territorio español, una en Bulgaria y una en Chipre. Las acciones estuvieron respaldadas por un amplio dispositivo de cooperación judicial internacional, con especial protagonismo de las fuerzas de seguridad españolas.
Del tráfico de anfetaminas a la industria del cannabis medicinal
Según fuentes policiales, la investigación comenzó en 2022 y en su fase inicial ya permitió la incautación de aproximadamente 1.200 kilos de anfetaminas. Sin embargo, la evolución de las pesquisas reveló una estructura criminal más compleja y adaptada a los nuevos marcos legales en torno al cannabis medicinal.
La red adquirió empresas farmacéuticas y constituyó sociedades mercantiles con licencias válidas para la importación, exportación y comercialización de cannabis con fines médicos. Estas entidades actuaban como plataformas logísticas y legales para desviar grandes cargamentos de cannabis hacia mercados ilegales en Europa y África, usando documentación médica y certificados de trazabilidad falsificados.
Modus operandi empresarial y lavado de activos
El grupo se especializaba en camuflar operaciones ilegales dentro de circuitos de comercio legal, una táctica cada vez más frecuente en redes del narcotráfico que buscan reducir riesgos legales y mejorar su capacidad logística internacional. La creación de empresas “de pantalla” con estructuras reales —desde laboratorios hasta departamentos legales— les permitió obtener permisos sanitarios y posicionarse como actores legítimos en el incipiente mercado del cannabis medicinal.
Aunque las autoridades no han revelado la cifra exacta del cannabis movilizado, fuentes próximas a la investigación estiman que la organización logró enviar varios miles de kilos a través de esta modalidad, en lo que ya se considera una de las operaciones más relevantes contra el desvío de cannabis medicinal en Europa.
Una investigación aún abierta
La Policía Judicial portuguesa ha confirmado que la investigación continúa, con nuevas diligencias previstas para ampliar las imputaciones y rastrear las ramificaciones financieras del grupo. También se espera la colaboración de Europol y otras agencias especializadas en delitos económicos para profundizar en el análisis del posible blanqueo de capitales a través de estas empresas.
Esta operación pone de relieve los riesgos estructurales que plantea la legalización parcial del cannabis en Europa, y cómo los vacíos regulatorios están siendo explotados por organizaciones criminales con capacidad transnacional y recursos para integrarse en sectores regulados.



