Por Redacción Especial / Investigación Internacional
Una red criminal transnacional, con nexos entre Sudamérica, África y Europa, ha sido desmantelada en lo que las autoridades españolas califican como un “cambio de paradigma” en la introducción de cocaína al continente europeo. La operación, bautizada “Sombra Negra”, marca un punto de inflexión en la lucha contra el narcotráfico en la fachada atlántica, al interceptar 4 toneladas de cocaína, 19 embarcaciones, cuentas bancarias, armas de fuego y detener a 48 personas, la mayoría de nacionalidad española.
La red, estructurada en varios niveles jerárquicos, introducía droga desde Colombia y Brasil hacia el archipiélago canario usando embarcaciones de alta velocidad —una técnica conocida como “go fast”— y posteriormente la redistribuía hacia Europa continental y África. En el epicentro de estas operaciones se encontraba una embarcación semisumergida en la costa de Lanzarote, utilizada como estación clandestina de abastecimiento y repostaje, un recurso logístico tan sofisticado como inédito en esa región.
“No es solo una incautación. Es una ruptura de esquema. Las organizaciones han cambiado sus rutas, han adaptado sus tecnologías y ahora Canarias se ha convertido en uno de sus principales nodos logísticos”, advirtió Antonio Martínez Duarte, jefe de la Brigada Central de Estupefacientes (UDYCO), en la rueda de prensa desde Las Palmas de Gran Canaria.
Una operación internacional de inteligencia táctica
El operativo, dirigido por el Juzgado Central de Instrucción Nº 3 de la Audiencia Nacional, contó con la participación de más de 500 agentes desplegados en las islas y la península ibérica, y con apoyo clave de organismos internacionales como la DEA (EE. UU.), la NCA (Reino Unido), Europol, MAOC-N (con sede en Lisboa), y autoridades de Francia, Portugal, Polonia, Cabo Verde y Colombia.
Esta colaboración multilateral permitió interceptar comunicaciones encriptadas, terminales satelitales, códigos internos y dispositivos de geolocalización usados por la red. Además, se detectaron transacciones en nueve bancos diferentes y estructuras diseñadas para el blanqueo de capitales.
“Queremos que traficar en España y en Canarias resulte incómodo”, subrayó el delegado del Gobierno en las islas, Anselmo Pestana.
¿Una reacción tras la caída del cartel de Dubái?
La sofisticación de esta red no fue fortuita. Las autoridades sospechan que este modelo alternativo de tráfico —basado en velocidad, rutas marítimas descentralizadas y carga reducida— surge como reacción a la pérdida de “rutas seguras” tras la histórica incautación de 13 toneladas de cocaína en octubre de 2023 en el puerto de Algeciras, escondidas en un cargamento de bananas. Dicha operación desarticuló una poderosa organización coordinada desde Dubái considerada hasta entonces como uno de los mayores centros logísticos del narcotráfico global.
La caída de este cartel obligó a otros grupos a diversificar sus rutas, apostando por geografías menos vigiladas como el Atlántico medio y utilizando métodos más dispersos y tecnológicos.
Europa bajo presión: ¿una nueva puerta de entrada?
Según el Informe Europeo sobre Drogas 2024, presentado esta semana en Lisboa, las incautaciones de cocaína aumentaron un 30 % en 2023. España, Bélgica y Países Bajos siguen siendo los principales puntos de entrada, pero países como Alemania, Francia y Portugal están cobrando creciente protagonismo.
Los expertos alertan sobre una reconfiguración del mapa del narcotráfico, en el que rutas emergentes y actores regionales descentralizados podrían remplazar los viejos esquemas de los carteles tradicionales.
“Estamos ante una fase de mutación criminal que combina alta tecnología, geopolítica marítima y estructuras flexibles de operación”, concluyó un funcionario europeo familiarizado con el caso.
Implicaciones
La operación “Sombra Negra” no solo representa una victoria táctica contra una red específica. También ofrece una radiografía inquietante de las nuevas dinámicas del tráfico global de estupefacientes, que exigen cooperación internacional permanente, adaptación tecnológica por parte de las fuerzas del orden y un enfoque que combine inteligencia financiera, vigilancia marítima y estrategias de desarrollo en los países de origen.



